6 de agosto de 2026
Psicomotricidad y autonomía en las personas mayores: mucho más que movimiento
Cómo la intervención psicomotriz sostiene la funcionalidad y las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) para favorecer la autonomía en personas mayores.

Ser autónomo no depende solo de tener fuerza o de poder moverse: depende de poder resolver, con seguridad y sentido, las actividades que sostienen la vida cotidiana. En Lumina Mentis, en San Salvador de Jujuy, abordamos la psicomotricidad en personas mayores desde esa mirada integral. El siguiente artículo, elaborado por nuestra psicomotricista del área de adultos mayores, comenta y analiza la evidencia disponible sobre el aporte de la intervención psicomotriz al mantenimiento de las actividades básicas de la vida diaria.
Por Sausa Luciana Agustina — Licenciada en Psicomotricidad, MP U31096. Área de Psicomotricidad en Adultos Mayores y Neurorehabilitación, Lumina Mentis. San Salvador de Jujuy, Jujuy, Argentina. Comentario y análisis del artículo "Psicomotricidad para el mantenimiento de las actividades básicas de la vida diaria en personas mayores de 65 años".
Resumen
El envejecimiento constituye un proceso natural acompañado de cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales que pueden repercutir en la capacidad de las personas para desenvolverse de manera independiente. En este contexto, preservar la funcionalidad y la autonomía representa uno de los principales desafíos para favorecer un envejecimiento activo y una mejor calidad de vida.
La evidencia científica ha demostrado que la intervención psicomotriz puede contribuir al mantenimiento de las Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD), promoviendo no solo el movimiento, sino también la integración de funciones cognitivas, perceptivas y relacionales que permiten a la persona desenvolverse con mayor seguridad e independencia.
Fundamento
Con frecuencia, cuando se habla de Psicomotricidad, se la asocia exclusivamente con el movimiento corporal o con la realización de ejercicios físicos. Sin embargo, esta concepción resulta limitada.
Tal como plantea la literatura científica, la Psicomotricidad no se ocupa del movimiento humano en sí mismo, sino de comprender el movimiento como un medio de desarrollo, comunicación y expresión de la persona en interacción con su entorno.
Desde esta perspectiva, cada acción cotidiana —levantarse de una silla, vestirse, preparar una comida o desplazarse por el hogar— implica mucho más que una respuesta motora. Requiere la integración de múltiples procesos, entre ellos:
- Planificación de la acción: organizar la secuencia de movimientos necesaria para lograr un objetivo.
- Percepción corporal: reconocer la posición y las posibilidades del propio cuerpo.
- Equilibrio y orientación espacial: sostener la postura y ubicarse en el entorno de manera segura.
- Atención y memoria: sostener la tarea y recuperar la información necesaria para completarla.
- Capacidad de adaptación: ajustar la acción frente a las variaciones del entorno.
Por este motivo, el abordaje psicomotor considera a la persona desde una mirada integral, comprendiendo que la funcionalidad depende de la interacción entre aspectos motores, cognitivos, emocionales y sociales.
¿Qué nos dice la evidencia científica?
El artículo Psicomotricidad para el mantenimiento de las actividades básicas de la vida diaria en personas mayores de 65 años destaca que el envejecimiento se asocia a un incremento progresivo de la dependencia para realizar las actividades de la vida diaria, lo que genera una mayor necesidad de apoyos y cuidados a largo plazo.
Frente a este escenario, los autores señalan que mantener la autonomía y la independencia constituye uno de los principales retos en la atención de las personas mayores.
Los resultados del estudio muestran que la implementación de programas de psicomotricidad favorece el mantenimiento e incluso la mejora de la autonomía funcional, repercutiendo positivamente en la calidad de vida de las personas participantes.
Estos hallazgos respaldan el valor de la Psicomotricidad como una herramienta de intervención orientada no solo al desempeño motor, sino también al sostenimiento de aquellas capacidades necesarias para participar activamente en la vida cotidiana.
La mirada de Lumina
En Lumina Mentis entendemos que la funcionalidad no se limita a conservar fuerza o movilidad. Ser funcional implica poder desenvolverse con la mayor independencia posible en aquellas actividades que dan sentido a la vida cotidiana.
Desde la Psicomotricidad abordamos el movimiento como una expresión de la persona, integrando cuerpo, cognición, emociones y relación con el entorno. Por ello, nuestras intervenciones buscan fortalecer las capacidades que permiten organizar la acción, adaptarse a diferentes contextos y sostener la participación activa en las actividades de la vida diaria.
Preservar la funcionalidad significa favorecer la autonomía, promover la participación y acompañar a cada persona para que continúe realizando aquellas actividades que son significativas para su historia y su proyecto de vida.
Reflexión
Comprender el envejecimiento desde una perspectiva integral implica reconocer que la autonomía no depende únicamente de la capacidad de ejecutar un movimiento, sino de la posibilidad de desenvolverse de manera segura, significativa y participativa en la vida cotidiana.
En este sentido, la Psicomotricidad invita a ampliar la mirada sobre la funcionalidad, entendiendo que cada actividad diaria requiere la integración de procesos motores, cognitivos, perceptivos, emocionales y relacionales. Preservar estas capacidades supone favorecer no solo el desempeño en las actividades de la vida diaria, sino también la participación y el bienestar de la persona mayor.
Conclusión
La evidencia presentada en este estudio destaca el aporte de la Psicomotricidad como una estrategia de intervención orientada al mantenimiento de la funcionalidad y la autonomía en las personas mayores.
Más allá de favorecer el desempeño motor, su abordaje integral contribuye al fortalecimiento de las capacidades que sustentan la participación activa en la vida cotidiana. Estos hallazgos refuerzan la importancia de promover intervenciones centradas en la persona, con el propósito de acompañar un envejecimiento más activo, autónomo y con una mejor calidad de vida.
Siguiente paso recomendado
Si querés saber cómo un abordaje psicomotriz puede ayudar a sostener la autonomía de un familiar adulto mayor, escribinos desde Contacto o revisá nuestra sección de Preguntas frecuentes.
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Bibliografía
- Cruz, E., López, J. y colaboradores. Psicomotricidad para el mantenimiento de las actividades básicas de la vida diaria en personas mayores de 65 años.