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14 de mayo de 2026

Psicomotricidad en neurorehabilitación: cuerpo, función y autonomía

Cómo la psicomotricidad aborda el control postural, la funcionalidad del movimiento y la autonomía en personas en procesos de neurorehabilitación.

Psicomotricidad en neurorehabilitación: cuerpo, función y autonomía
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Cuando una persona atraviesa un proceso de neurorehabilitación, el objetivo no es solo "moverse mejor": es recuperar autonomía, bienestar y la posibilidad de participar en la vida cotidiana. En Lumina Mentis, en San Salvador de Jujuy, la psicomotricidad es una de las disciplinas que sostiene ese camino. El siguiente artículo, escrito por nuestro psicomotricista, explica en detalle cómo trabajamos.

Por Campos Sebastián A. — Psicomotricista Clínico, Especialista Universitario en Rehabilitación Neurológica, Postítulo en Neurociencias Cognitivas y Neurofisiología del Desarrollo.

Resumen

La psicomotricidad, entendida como una disciplina que integra cuerpo, movimiento, emoción y vínculo, adquiere un rol central en los dispositivos de neurorehabilitación, orientando su intervención a sujetos con alteraciones en la organización corporal, el control postural, la funcionalidad del movimiento y la interacción con el entorno. El presente artículo desarrolla un modelo de intervención psicomotriz basado en evaluación clínica específica, objetivos terapéuticos medibles y trabajo articulado con redes de apoyo. Se propone una práctica centrada no solo en la mejora motriz, sino en la construcción de autonomía, bienestar físico y disponibilidad vincular en la vida cotidiana.

Desarrollo

La psicomotricidad se posiciona como un campo multidimensional que estudia el desarrollo humano desde una perspectiva integral, donde el cuerpo no es únicamente un soporte biológico, sino además un organizador de la experiencia subjetiva y relacional. En población con compromiso neuromotor y/o trastornos neurodegenerativos, las alteraciones psicomotrices impactan directamente en la funcionalidad, la autonomía y la calidad de vida.

En este marco, el abordaje psicomotriz en contextos terapéuticos requiere trascender modelos centrados exclusivamente en el rendimiento motor, para orientarse hacia intervenciones significativas y transferibles a la vida diaria.

Evaluación psicomotriz: proceso diagnóstico

El proceso diagnóstico constituye el punto de partida fundamental para la construcción del plan de tratamiento. Este proceso permite construir un perfil psicomotor que no solo describe déficits, sino que identifica potencialidades y vías de intervención.

Semiología psicomotriz: observación de tono, postura, patrones de movimiento, organización espacial, disponibilidad corporal, control respiratorio y adaptabilidad contextual.

Indicadores funcionales: nivel de independencia en actividades de la vida diaria, transferencias, control postural en diferentes planos, tolerancia a la carga y capacidad de acción en el entorno.

Escalas estandarizadas y herramientas específicas, según perfil del paciente:

  • GMFM (Gross Motor Function Measure)
  • Escala San Martín (calidad de vida)
  • Clasificaciones funcionales (GMFCS, MACS)
  • Escala Clínica de Organización Psicomotriz Funcional (ECOPF)
  • Matriz de indicadores psicomotores
  • Test de Barthel (escala de independencia en AVD)
  • Ashworth modificada (tono muscular)
  • Escala Visual de Dolor
  • FIM (Medida de Independencia Funcional)

Objetivos terapéuticos: claridad, especificidad y medición

El abordaje psicomotriz se estructura a partir de objetivos terapéuticos bajo criterios de especificidad y mensurabilidad, orientados a:

  • Mejorar el control postural. Ej.: mantener sedestación con menor asistencia durante X minutos.
  • Optimizar la funcionalidad del movimiento. Ej.: facilitar transferencias con asistencia parcial.
  • Prevenir complicaciones secundarias (retracciones, deformidades, dolor, deterioro respiratorio).
  • Favorecer la autonomía en la vida cotidiana. Ej.: participación activa en actividades básicas.
  • Promover la organización psicomotriz y la disponibilidad vincular. Mejora en la regulación corporal, atención y capacidad de interacción.

Los objetivos son evaluados periódicamente mediante indicadores observables, garantizando seguimiento y ajuste del plan de tratamiento.

Intervención psicomotriz: cuerpo, función y vínculo

Las sesiones se diseñan desde un enfoque clínico que articula:

  • Trabajo sobre el control postural y alineación corporal (facilitación, inhibición, ajustes tónicos).
  • Estimulación de patrones de movimiento funcionales orientados a la transferencia a actividades cotidianas.
  • Abordaje preventivo, previniendo complicaciones tanto orgánicas como psicosociales.
  • Organización psicomotriz, generando condiciones de disponibilidad corporal.
  • Espacio vincular terapéutico, donde el sujeto pueda habitar su cuerpo de manera integrada y disponible.

Se priorizan intervenciones significativas, contextualizadas y ajustadas al nivel de funcionamiento del paciente.

Redes de apoyo y trabajo con familias

Uno de los pilares del abordaje psicomotriz es la articulación con el entorno del paciente, especialmente la familia. Se trabaja en:

  • Orientación y entrenamiento a cuidadores (manejo postural, transferencias, posicionamiento).
  • Adaptación del entorno, para favorecer accesibilidad y funcionalidad.
  • Construcción de rutinas terapéuticas cotidianas, que sostengan los logros fuera del espacio clínico.
  • Acompañamiento emocional y psicoeducación, fortaleciendo la comprensión del proceso terapéutico.

Asimismo, la articulación con el equipo interdisciplinario permite coherencia en los objetivos y potencia los resultados.

Conclusión

La psicomotricidad, en el marco de la neurorehabilitación, constituye una herramienta fundamental para abordar las dificultades corporales desde una perspectiva integral.

El énfasis en la funcionalidad, la autonomía y la transferencia a la vida cotidiana redefine el objetivo terapéutico: no se trata solo de mejorar el movimiento, sino de posibilitar una mayor capacidad de acción, bienestar y participación.

El trabajo articulado con las familias y el equipo terapéutico consolida los avances y permite construir procesos terapéuticos más coherentes, eficaces y humanizados.

Siguiente paso recomendado

Si querés saber cómo la psicomotricidad puede ayudar a tu familiar dentro de un plan de neurorehabilitación, escribinos desde Contacto o revisá nuestra sección de Preguntas frecuentes.

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Bibliografía

  • Ajuriaguerra, J. de (1977). Manual de Psiquiatría Infantil.
  • Aucouturier, B. (2004). Los fantasmas de acción y la práctica psicomotriz.
  • Le Boulch, J. (1997). La educación por el movimiento.
  • Bobath, B. (1990). Adult Hemiplegia: Evaluation and Treatment.
  • Rosenbaum, P. et al. (2007). Gross Motor Function Classification System (GMFCS).
  • Verdugo Alonso, M. A. (2013). Escala San Martín.
  • Shumway-Cook, A., Woollacott, M. (2012). Motor Control: Translating Research into Clinical Practice.
  • Organización Mundial de la Salud (2001). Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF).